miércoles, 13 de diciembre de 2017

Los Positivos (+Fotos)



(Éste artículo es libre de ser leído pero está dirigido de manera exclusiva a mis amistades y familia dispersa por éste mundo)

Cuando tenía 12 ó 13 años de edad (1976 – 1977), por mis ahorros  de la mesada semanal y con la ayuda de mis padres, me compré un anhelado artefacto, una cámara fotográfica marca SMIENA, de fabricación Rusa.

La verdad es que  pagué una fortuna por ella, 35.00 pesos, tengamos en cuenta que mi viejo tenía un salario de a penas 127.

Y yo loco con mi cámara le hacía fotos hasta las lagartijas (como decía mi viejo).

En aquel entonces casi todos los rollos fotográficos de 35 mm que se comercializaban en Cuba procedían de la RDA, así mismo, de La República Democrática Alemana.

No recuerdo si existían a color o si lo que no había era laboratorios especializados de revelado para negativos a color o puede ser que fuera muy cara esta opción, la verdad no recuerdo, pero si se comercializaban rollos para diapositivas y esos no eran negativos, eran “positivos”, o sea la película al revelarse ya era a color y visible en proyectores de diapositivas u otros dispositivos para tales efectos.

Me compré algunas de estas películas, tres rollos exactamente y por cosas de la vida y de las tecnologías, nunca pude imprimirlos en cartulina, no había la tecnología en Cuba o por lo menos a mi alcance.

El tiempo fue pasando y mientras más años pasaron, más valiosos se volvían para mí, por los gratos recuerdos que contenían y por lógicos sucesos posteriores de la vida que aumentaban el valor de aquellas retenidas escenas del pasado, como el buen vino y así pasaron de un día en otro más o menos cuatro décadas.

 Durante ese periodo conservé el celuloide de los “positivos” lo mejor que sabía y pude, con los recursos a mi alcance; muchas veces pensé en enviarlos con amistades o conocidos al extranjero pero desconfiaba de que no le dieran toda la importancia que tenían y que los perdiera sin obtener el resultado deseado.

Primero pensaba en fotos impresas, pero la manera de pensar con los cambios y las modernidades fue lógicamente evolucionando y ya el sueño era más simple, digitalizarlas.
Su conservación no fue pasiva, muchos experimentos que realicé buscando la manera de digitalizarlos con mis propios medios, pero todos fueron infructuosos o fallidos.

Un buen día mi hijo mayor se fue a trabajar a Berlín y cuando visitó Cuba por primera vez, le di la imaginada tarea porque estaba seguro que era muy posible cumplir con mi deseo.
Transcurrieron tres meses más y un día me vi sentado en una nave aérea de la lamentablemente quebrada aerolínea AIRBERLIN.

Cuando llegué a Tegel, además de los -5 grados reinantes, descubrí que las añejas películas “positivas” estaban tal cual, muy bien guardadas pero sin inicial gestión alguna; la gran dinámica de la vida del primer mundo no deja mucho tiempo disponible y después de esperar cuarenta años unos meses más menos no eran significativos, no había nada que reprochar y estaba feliz porque sentía que la solución estaba bien cerca.

Entonces en mis frecuentes y solitarias andanzas por la ciudad como explorador, descubridor, entre tantos nuevos estímulos visuales, tanta nueva información imposible de procesar para quien no está acostumbrado; en aquellas búsquedas constantes de cosas diferentes, tantos lugares interesantes, entre col y col, yo buscaba también un estudio fotográfico.

Y lo encontré a muy pocas calles de donde me quedaba y lamentablemente a menos de 24 horas de mi regreso y con todos los bolsillos languideciendo después de turismo y una boda en Copenhague.

En el estudio fotográfico me atendieron muy educadamente y respondieron satisfactoriamente a todas mis preguntas e inquietudes; me llevé su tarjeta y les dije que muy pronto les mandaría a mi hijo.

Bueno todavía pasaron unos meses más y finalmente las imágenes digitalizadas llegaron a mis manos.

He decidido publicarlas en éste blog sobre todo por la diáspora familiar, y de ésta manera podran ser vistas estén donde estén mis parientes y personas cercanas. 

Soy consciente de que esta sencilla historia y sus mencionadas fotos llenas de rayones y con poca nitidez, no tiene nada de especial para el resto del mundo.

PLAYA GUANABO

Mi hermano y yo

 
Mis sobrinos Javier y Jorgito y la novia de alguien

Idelio, José y Jorge (El asfalto está algo caliente, vean el rostro de algunos y los pies)

Mi abuela materna, tía Estrella y su esposo.
Mi tía Tulí y el que mató a un cocodrilo (parece)

Tulí con mi primo Riguito y su mamá (mi tía)

Mi primo Migue no quiere aparecer en fotos y se da a la fuga
A la derecha la esposa de mi hermano, en el medio Jorgito, el más pequeño Javier
Jorgito y Javier se solean

Jorgito y Javier

Jorgito

Jorgito y Javier con su mamá


Cargando a Javier

Mi primo Daniel carga a Javier

Javielito

Joseito, el más fuerte de la playa, ahora, en la actualidad tiene un montón de músculos pero todos dentro de su barriga

Madelen, la esposa de mi hermano con Javielito





Sonia

Jorgito
LA GUIRA

Mi hermana Nancy con su hija mayor, Mayelin

Nancy, esposo y Mayelin


Mayelin con su papá Enrique
MARILYN
Mi mamá en la ventana de su cuarto

Mi sobrina Mayelin

Mi viejo, Emiliongo el Gigante, arrancando posturas de arroz

Mi hermano sembrando arroz

Selfie y su famoso palo, son  términos muy novedoso pero el autoretrato es más antiguo que yo


Mis viejos y yo

Mi viejo con unas de sus vacas en el jardín de mi casa

Javier y Mayelin

Mayelin

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