miércoles, 2 de octubre de 2013

Casa Taller (+Fotos)




La “Casa Taller” fue una de las  características que marcó al sistema feudal, donde los siervos además de trabajar la tierra fabricaban todo lo que necesitaban para la vida en el hogar desde instrumentos de labranza hasta ropa y calzado ya que no existía la especialización de los oficios, no había por ejemplo, alguien especializado en sastrería o herrero, al menos en los periodos que caracterizan con mayor claridad esta formación económica social.

 Cuba tenía en 1990 aproximadamente el 90% de su comercio exterior con los países del campo socialista, sobre todo con la Unión Soviética y una buena mañana  de ese año  no había compromisos, ni comercio, ni nada; nos habían dejado agarrados de la brocha y se había llevado la escalera, realmente fue una proeza de resistencia de este  pueblo y un reordenamiento muy inteligente del gobierno que no solo buscó otras fuentes,  sobre todo desconcentró en relativamente poco tiempo los proveedores de todo lo que el país necesitaba;  además se debe reconocer que se trató de mantener en lo posible todas las facilidades sociales que hasta el momento contaba la población.


 Durante ese tiempo, esos años a los que me refiero, sobre todo 1993 - 1994 escaseaba casi todo y casi todo estaba parcial o totalmente paralizado pero no pretendo  tratar en este comentario  un temas largo y complejo como ese, solo pretendo rozar la superficie de algunos cambios ocurridos en el hogar cubano ya que la familia es la célula de toda sociedad. Los hogares se vieron obligados a convertirse en casas talleres ya que por suerte, capital humano, conocimientos y  preparación la gente tenía, por lo menos para las soluciones básicas.

 No ha quedado oficialmente registrado que yo sepa en ningún fórum de ciencia o estadísticas, todos los  “inventos”, todas las genialidades que la gente desarrolló en materia de artefactos para salir adelante, para seguir cocinando los alimentos, para seguir vistiendo, calzando y cubriendo todas las necesidades que iban surgiendo, la gente estudió  hasta como era el funcionamiento de un tubo fluorescente, cualquiera sabía que al fundirse unos de los filamentos de los extremos podías hacer un puente en los terminales de la parte averiada porque el gas no había perdido propiedades  y todavía era aprovechable,  pero cuando ya no tenía ningún remedio se cortaba el tubo, se limpiaba su interior y se usaba de pantalla para un mechero, una lámpara de keroseno, algo así como un diminuto kinké. 

Se reparaban los encendedores de estas lámparas, nada se tiraba, todo podía tener alguna utilidad y eso es un mal que todavía acompaña a muchos hogares cubanos que tiene un almacén de cosas aparentemente inservibles pero se guardan porque "no se sabe cuando puedan ser útiles". Yo personalmente reparaba mi TV ” en blanco y negro marca “Caribe” con mis conocimientos de electrónica (que fue lo primero que estudié) y usando piezas compatibles de otros equipos .

Reparaba el fogón pike de kerosén,  rediseñé un mueble para una máquina de coser rusa shaika que las termitas se lo habían sesayunado, reparé zapatos, chancletas y mi esposa hacía maravillas con la ropa y con otras cosas también como reforzar las juntas de gomas de las ollas de presión para que siguieran funcionando. 

Más allá de mi hogar se hacían calentadores de agua de todo tipo, aparecieron  ollas arroceras rústicas, fogones con serrín , de carbón, de leña, fogones de keroseno readaptados a cocinar con diesel . Cuando las secadoras de las lavadoras rusas se averiaban en su estructura, los excelentes motores de las mismas estaban intactos y de ahí salían unos poderosos ventiladores que te levantaban las sábanas de la cama; se volvió a planchar con planchas de hierro calentadas al carbón. Se lavó la ropa con una fruta llamada “jaboncillo” que según los expertos podía resolver pero pronto aparecieron los alquimistas criollos fabricantes de jabón en sus variantes más artesanales y rústicas. 

Sería interminable la lista de artefactos y de adaptaciones que fueron surgiendo según las necesidades; en casa de mis padres había cinco opciones para cocinar los alimentos porque tenías que estar preparado para la variante de combustible o energía disponible.

Conocí neveras fabricadas a puro “machete”, por supuesto, no la máquina y los sistemas de enfriamiento pero el mueble, el depósito servía cualquier caja metálica que le ponían luego  aislantes térmicos y después otra capa de metal o plásticos y listo. 

Unos 15 años después con otras posibilidades económicas, con un poco de oxígeno en las cuentas bancarias nacionales e internacionales; algunos dirigentes criticaron y atacaron las soluciones  caseras, artesanales y arremetieron contra aquellos talleres de mercanchifles; por supuesto que eran “equipos”  nada eficientes  y altamente consumidores de energía eléctrica; yo en lo particular me sentí ofendido y aludido con las críticas casi burlonas que vinieran de quien vinieran no era un chiste ni nada para reír  como muchos hicieron. Había sido un cuestión de sobrevivir y fue parte clave de la "gloriosa resistencia de éste pueblo".

Reconozco  que a la hora de su fabricación o confección se le echaba mano a lo que fuera para usarlo de materia prima o repuestos y muchas veces la procedencia de estos materiales no era todo lo limpia que se pudiera desear, rapiña o “canibaleo” de otros medios estatales destinados a otras funciones. No obstante,  benditos aparatos que permitieron salir adelante a la gente e hicieron más soportables los picos más negativos de la crisis, sin ellos, sin ésta inventiva, pienso que muchos hubiera tenido que aprender a comer comida cruda, entre otras cosas.  

 Un monumento a todos aquellos aparatejos, adefesios andantes y a sus fabricantes es lo que debió hacerse en determinado momento; ¡claro!!!, por supuesto que lo nuevo era mejor, lo moderno, lo eficiente, la producción industrial de excelente calidad y factura, porque la comodidad la reconoce y le gusta a todos, pero aquellas soluciones rústicas eran las opciones a la mano de la gente, era lo que teníamos para sobrevivir. 

Todo el mundo hizo su aporte o su invención personal, todo el mundo solucionó algún problema y el que no lo hizo lo divulgó de boca en boca para que se generalizara o se aplicara y los vecinos, el pueblo resolviera.. 

Este tema no es nuevo en la Web, hay varios blogs, sitios, páginas que hacen alusión a este asunto pero de una manera a veces menos seria con intento de diversión, con fotos jocosas del asunto cuyo objetivo es únicamente la comicidad del hecho; en algunas de ellas a veces se exageran bastante, si quieren pueden poner en un buscador “inventos cubanos” y te saldrá una sarta de cosas de las cuales no todas son reales. 

Les traigo unas pocas fotos de algunos de aquellos artefactos de fabricación casera que los vi con mis propios ojos, algunos usados por mi familia. 

De una llanta de auto, una hornilla de carbón
Olla eléctrica de fabricación artesanal para arroz y otros alimentos


Taladro eléctrico pequeño
Fogón de leña
Fabricado con los componentes de una secadora rusa es una"licuadora" para hacer pulpa de tomate
Tanque de combustible de un helicóptero de combate MIG-8 ahora contiene agua potable de reserva para un hogar
Reparación rústica de un neumático delantero de bicicleta
 
Fogón de kerosen adaptado a diesel







2 comentarios:

  1. Rellenador de fosforeras desechables8 de octubre de 2013, 7:49

    La palabra "desechable" en Cuba no tiene el significado que trae el diccionario...

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  2. y aun así... los inventos que seguimos haciendo..

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